Existen 4 situaciones en las que el espectador puede encontrarse ante una obra tridimensional:
· Reflejo
· Objeto
· Imagen
· Interacción
Pero, en definitiva, podemos decir que el espectador puede encontrarse ante dos tipos de escultura: unas que simplemente se ven y otras que necesitan de la actividad del espectador para funcionar.
Las esculturas que tienen forma humana (reflejo) o las de objeto dependen de su situación para llegar al espectador de una forma determinada. Las esculturas “interactivas” evidentemente necesitan de un público activo para interrelacionarse, ya sea por entendimiento de la imagen en sí o por interacción y experiencia del propio espectador.
Unas situaciones requieren movimiento y otras no, pero en todas interviene la experiencia artística previa del espectador
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